Sobre mí
Especialista en Yoga suave y Coaching somático para el estrés persistente
Antes de ser instructora, fui paciente
Mi camino hacia el bienestar no empezó en un estudio de yoga ni en una consulta de coaching. Empezó en mi propio cuerpo.
Vivo con Hashimoto, fibromialgia y un historial de agotamiento crónico. Durante años, conviví con molestias difusas, fatiga intensa y una tensión emocional que me pasaba factura en forma de insomnio, contracturas, niebla mental y más síntomas difíciles de explicar… y aún más difíciles de sostener.
Al principio pensaba que simplemente era «normal» sentirse así.
Pero con el tiempo descubrí que no era normal. Solo era frecuente.
La primera pieza: la acupuntura
Mi formación original fue en comunicación, pero mi cuerpo fue el que me llevó a buscar otra dirección. Estudié Medicina Tradicional China y Acupuntura, realicé prácticas en el Hospital Universitario de Beijing y me especialicé en técnicas manuales como el masaje muscular y craneosacral. La acupuntura fue mi primera gran aliada: me enseñó que el cuerpo no miente y que el bienestar no se impone, se permite.
Es una técnica que sigo valorando profundamente por su enfoque integral y por su capacidad de generar cambios profundos sin violencia.

El punto de inflexión: entender el estrés

Después de varios años atendiendo con acupuntura, me di cuenta de algo: el 80% de los síntomas que veía tenían una raíz común: el estrés.
Dolores musculares, trastornos digestivos, migrañas, problemas menstruales, insomnio…
Sin abordar el impacto del estrés crónico en el cuerpo, cualquier tratamiento era temporal.
Entendí que no basta con tratar el síntoma.
Hay que transformar la respuesta automática del cuerpo al mundo.
El coaching: aprender a elegir cómo respondemos
Eso me llevó al coaching, una herramienta que considero esencial para enseñarnos a observar cómo pensamos, cómo nos exigimos y cómo podemos dejar de responder en piloto automático.
No se trata de negar los problemas, ni de fingir bienestar. Se trata de desactivar las reacciones internas que nos drenan, tensan y enferman.
La gestión del estrés, bien entendida, no es un truco mental. Es una reeducación emocional y corporal.
Como coach conversacional de gestión de estrés te ayudo a identificar tus disparadores de estrés y tus respuestas automáticas desde tu mente.
Como coach somático, te ayudo en un abordaje que parte desde el cuerpo. Ambas son unificadoras pero usan diferentes puntos de partida.

El yoga suave: mi antídoto para un sistema nervioso en alerta

Mi propia experiencia con la fatiga y la tensión me llevó a buscar una práctica que no añadiera más estrés a un cuerpo ya sobrecargado. Así descubrí el yoga suave, somático y restaurativo.
Donde antes veía una herramienta principalmente física, encontré la forma más directa de calmar mi sistema nervioso y enseñarle a mi cuerpo a salir del estado de alerta constante. Conseguí que muchas de mis molestias persistentes, como la tensión muscular, el insomnio o la niebla mental, como la factura física de un estrés crónico no gestionado, disminuyeran.
En mis clases, cada postura suave y cada respiración consciente están diseñadas con un propósito: contrarrestar los efectos del estrés en el cuerpo. No se trata de un ejercicio de flexibilidad, sino de un entrenamiento práctico donde no hay acrobacias ni posturas imposibles.
Hay pausas, respiración consciente, movimiento somático y un espacio donde el cuerpo puede, por fin, aprender a sentirse seguro y presente de nuevo. El yoga, bien enfocado, no es un ejercicio. Es una forma práctica de desactivar la respuesta al estrés y volver a ti.
Mi método hoy
Hoy mi enfoque se apoya en un trabajo integrador y práctico. Mi propuesta combina lo mejor de la eficacia moderna comprobada y las prácticas cuerpo–mente.
He aprendido que el cuerpo y la mente no están separados, y que el verdadero cambio ocurre cuando los tratamos como un sistema único. Por eso, mi propuesta reúne tres pilares que se complementan:

- Coaching somático
Un acompañamiento que integra la escucha del cuerpo, la respiración y el movimiento suave. Es una manera de descubrir cómo las sensaciones físicas influyen en tus emociones y pensamientos, y de entrenar nuevas respuestas más serenas y sostenibles. - Coaching para la gestión de estrés
Espacios conversacionales en los que trabajamos herramientas prácticas para organizar tu energía, poner límites sanos y encontrar claridad frente a la autoexigencia y las preocupaciones que te desgastan. - Yoga suave y consciente
Clases adaptadas para personas con poca energía o sensibilidad corporal. El objetivo no es forzarte ni alcanzar posturas perfectas, sino recuperar la confianza en tu cuerpo a través de prácticas amables, respiración y relajación profunda.
Lo que puedes esperar de este trabajo
Al integrar estas prácticas, empezarás a:
- Reconocer y gestionar mejor tus molestias corporales.
- Sentir más energía disponible para tu día a día.
- Cultivar una sensación de serenidad y equilibrio interior.
- Aprender a relacionarte contigo desde la compasión y no desde la exigencia.
No se trata de añadir más tareas a tu vida, sino de aprender a estar contigo de una forma diferente: más presente, más ligera y más sostenible.
Si estás aquí, es porque ya sabes que algo puede cambiar
Sé lo que es sentirse agotado. Y también sé que no estás roto. Solo necesitas aprender a moverte distinto, pensar distinto, respirar distinto.
Te ayudo a gestionar tu estrés persistente y volver a sentir tu cuerpo como un lugar habitable a través de coaching y yoga suave.
Para saber más sobre mi formación, tienes mis credenciales abajo.
No dejes para después lo que puedes hacer por ti hoy. Solo tú tienes el poder de empezar y de cambiar. Nadie lo hará por ti. Y te lo mereces.
Tu dolor y tu fatiga son reales, pero la mejora también lo es.
Si quieres conocer en detalle cómo puedo acompañarte, descubre mis servicios aquí 👉 Cómo puedo ayudarte.
¡Un abrazo!

